New York Kinicks, campeón de la NBA después de 53 años: la historia del histórico equipos que homenajea a los colonos neerlandeses
La historia de la NBA ha presenciado grandes hazañas, dinastías legendarias y sequías que parecían eternas. Sin embargo, este 2026 nos ha regalado un momento cumbre para la liga y el deporte global: los New York Knicks se han proclamado campeones de la NBA por primera vez desde 1973. Han tenido que pasar 53 largos años, atravesar décadas de fracasos, reconstrucciones fallidas e ilusiones rotas, para que el trofeo Larry O’Brien regrese a las vitrinas del Madison Square Garden.
La consagración de los llamados «Nova Knicks», liderados por Jalen Brunson, Mikal Bridges y Karl-Anthony Towns, dirigidos ahora por Mike Brown, no solo rompe un maleficio histórico, sino que revindica la historia de una de las franquicias más longevas y con mayor peso cultural en el deporte estadounidense. Desde Histoporte repasamos los orígenes de este emblemático equipo, una historia profundamente ligada a la identidad de la Gran Manzana y a la herencia de los primeros colonizadores de Norteamérica.

El origen del nombre: un tributo a los primeros colonos
Los New York Knickerbockers —nombre oficial que la afición y la prensa abrevian mundialmente como «Knicks»— nacieron el 6 de junio de 1946. Su fundación estuvo liderada por el legendario Ned Irish, quien adquirió una franquicia para el Madison Square Garden en la recién creada BAA (Basketball Association of America), la liga que posteriormente evolucionaría a la actual NBA.
La elección de su nombre no fue al azar y guarda una íntima relación con la historia fundacional de la ciudad de Nueva York (que originalmente fue llamada «Nueva Ámsterdam»). La palabra «Knickerbockers» hace referencia directa al estilo de pantalones que utilizaban los primeros colonos neerlandeses que se asentaron en la región. Se trataba de una especie de bombachos holgados, enrollados justo por encima de las rodillas, que eran comúnmente conocidos como knickerbockers o simplemente knickers.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el símbolo cultural y satírico más popular de la ciudad era el personaje literario y caricaturesco denominado «Father Knickerbocker» (El Padre Knickerbocker). Este ícono cívico vestía a la usanza tradicional: una peluca blanca de algodón, un sombrero de tres puntas, zapatos con hebilla y los infaltables pantalones bombachos. Fue este personaje quien inspiró tanto el nombre como el primer logotipo de la franquicia.
Un fundador y sobreviviente histórico
Hoy en día, al ver la magnitud global de la marca, pocos recuerdan que los Knicks fueron pioneros absolutos del baloncesto profesional. Disputaron el primer partido oficial en la historia de la liga el 1 de noviembre de 1946, en el cual vencieron a los Toronto Huskies por 68-66 en el Maple Leaf Gardens de Canadá.
Además, los Knicks ostentan un récord de fidelidad inigualable (compartido únicamente con su acérrimo rival, los Boston Celtics): son los dos únicos equipos fundadores de la NBA que jamás se han mudado de la ciudad en la que nacieron.
A pesar de sus prolongadas sequías deportivas, esta profunda conexión con la ciudad y su presencia ininterrumpida en el icónico Madison Square Garden han convertido a los Knicks en una auténtica potencia financiera. Según las valoraciones recientes de la revista Forbes, el club neoyorquino es el tercer club deportivo más valioso de todo el planeta y el primero dentro de la NBA, con un valor estimado de 4.600 millones de dólares.

El largo y tortuoso camino a la gloria de 2026
La grandeza deportiva de los Knicks quedó sellada durante la dorada década de los 70. Comandados en la cancha por leyendas como Willis Reed (el héroe del inolvidable Juego 7 de 1970) y Walt «Clyde» Frazier, y dirigidos por el entrenador Red Holzman, Nueva York conquistó los campeonatos de 1970 y 1973.
A partir de allí, la historia fue una montaña rusa. Tuvieron su resurgimiento en los años 90 con el mítico Patrick Ewing como estandarte y la asfixiante defensa del entrenador Pat Riley (y posteriormente Jeff Van Gundy). Llegaron a las Finales en 1994 y 1999, pero sucumbieron ante los Houston Rockets y los San Antonio Spurs, respectivamente.
El nuevo milenio trajo consigo las horas más oscuras. La calamitosa gestión administrativa del expresidente Isiah Thomas hundió a la franquicia en el desastre deportivo y económico. Ni la llegada de superestrellas como Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony a principios de la década de 2010 pudo devolverles la gloria, logrando apenas unas breves apariciones en playoffs que terminaron en decepción.
No fue hasta la consolidación de los «Nova Knicks» en la década de 2020 que la Gran Manzana volvió a soñar. La directiva apostó por un núcleo de jugadores que se conocían a la perfección tras haber ganado títulos universitarios juntos con los Wildcats de Villanova: Jalen Brunson, Josh Hart y Mikal Bridges.

Bajo la dirección del entrenador Mike Brown, la temporada 2025-26 se convirtió en un cuento de hadas. Comenzaron coronándose campeones de la NBA Cup 2025, lograron su mejor registro histórico en una victoria (aplastando a los Nets por 54 puntos de diferencia), terminaron la temporada regular con un poderoso 53-29, y finalmente, arrasaron en los playoffs del Este hasta levantar el trofeo en las Finales.
A 53 años de su último grito de campeón, el fantasma del «Padre Knickerbocker» puede volver a sonreír. Los Knicks han vuelto a la cima del mundo del baloncesto, y la ciudad de Nueva York, al fin, tiene motivos para celebrar.