El Mundial a la venta: Infantino entrega la joya de la corona a los privados a cambio de más dinero y el fantasma del boicot regresa

El Mundial a la venta: Infantino entrega la joya de la corona a los privados a cambio de más dinero y el fantasma del boicot regresa
Gianni Infantino con el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA (Getty)

Apenas unas semanas después de que se apagara el eco del Mundial 2026, un auténtico terremoto institucional sacude los cimientos del fútbol mundial. Lejos del césped y los vestuarios, la batalla se libra ahora en los lujosos escritorios de Zúrich y Nyon. ¿El motivo? Un ambicioso y polémico plan impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para vender participaciones de las competiciones más importantes del planeta —incluyendo la sagrada Copa del Mundo— a fondos de inversión privados.

La noticia, destapada originalmente por el diario británico The Times, ha encendido las alarmas de la UEFA y de otras confederaciones, desatando una guerra fría que ya tiene sobre la mesa una amenaza letal: un posible boicot al Mundial de 2030.

La privatización de la pelota: ¿qué es la «FIFA Forward Enterprise»?

La estrategia de la FIFA radica en la creación de una nueva entidad comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta compañía pasaría a controlar los derechos operativos, comerciales, de patrocinio y de transmisión de los torneos masculinos, femeninos y juveniles, destacando como principales activos el Mundial de Selecciones y el Mundial de Clubes.

Para capitalizar esta nueva empresa, el organismo rector planea abrirle la puerta a inversores externos. Según las filtraciones, el proyecto cuenta con la asesoría financiera del gigante de Wall Street, JP Morgan, y espera que el grupo inversor Thrive Capital (dirigido por Joshua Kushner) lidere la inyección de capital inicial.

El gran «anzuelo» de Infantino para seducir a las asociaciones nacionales es el dinero:

  • Reparto masivo: Se promete aumentar la financiación base para cada una de las 211 federaciones miembro de 8 a 20 millones de dólares para el ciclo 2027-2030.

  • Fondo multimillonario: La meta es alcanzar un fondo de desarrollo superior a los 10.000 millones de dólares.

  • El futuro del presidente: El plan estipula que, una vez finalizado su mandato en 2031, Infantino podría asumir como «comisionado» de esta nueva superestructura, con un salario estimado en 64 millones de dólares anuales (una cifra similar a la que percibe el comisionado de la NFL y diez veces mayor al sueldo actual del dirigente suizo).

El trofeo de la Copa Mundial de la FIFA (FIFA)

La UEFA estalla: «El alma del fútbol no se vende»

La reacción del fútbol europeo no se hizo esperar. La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, emitió un contundente comunicado en el que acusó a la FIFA de cruzar una línea roja histórica, sentenciando que «el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar».

El gran temor del ente europeo —y de ligas, clubes y sindicatos de jugadores como FIFPRO— es que la injerencia de capitales privados destruya definitivamente el calendario deportivo. Las presiones de los inversores por maximizar sus ganancias podrían traducirse en:

  • Más partidos: Una eventual y ya rumoreada expansión del Mundial a 64 selecciones.

  • Sedes exóticas: Forzar la realización de torneos en países del Golfo Pérsico o mercados lucrativos sin importar las condiciones climáticas o la alteración de las ligas locales (repitiendo el trauma del calendario de Qatar 2022).

En respuesta al ultimátum económico de la FIFA (que condicionó el pago de los fondos al apoyo explícito del plan), la UEFA y varias de sus federaciones más fuertes —como Inglaterra, Francia y Países Bajos— ya analizan boicotear el Mundial 2030, un evento que de por sí ya generaba tensiones organizativas por sus seis sedes. A esta resistencia se han sumado, sorprendentemente, la CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), acusando falta total de transparencia.

La fractura interna: el apoyo de los marginados

Sin embargo, la táctica de Infantino de «democratizar» los ingresos está surtiendo efecto en las federaciones más pequeñas o necesitadas. La promesa de recibir 20 millones de dólares representa, para muchas asociaciones, el equivalente a décadas de ingresos propios.

La primera grieta en el bloque europeo la protagonizó la República Checa (FACR). Su presidente, David Trunda, rompió filas públicamente para respaldar a la FIFA, priorizando los «beneficios pragmáticos» y el impacto positivo de la inyección económica para el desarrollo del fútbol en su país. La FIFA utiliza como bandera de este modelo a naciones como Cabo Verde y Curazao, que lograron clasificar a Norteamérica 2026 gracias a los fondos de desarrollo.

El reloj corre y la grieta se ensancha. Por un lado, la promesa de una riqueza global y equitativa; por el otro, el miedo a que el deporte más hermoso del mundo termine siendo devorado por la lógica de Wall Street. La pelota, hoy más que nunca, es un activo financiero.

Lautaro Segura

Periodista deportivo graduado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Especialista en cobertura de deportes en diversos medios de comunicación de la Argentina. Fundador de Histoporte.

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