El guiño de la historia para la Argentina en el Mundial 2026: echar primero a los ingleses para luego independizarse de España

El guiño de la historia para la Argentina en el Mundial 2026: echar primero a los ingleses para luego independizarse de España
Argentina y un guiño de la historia en la previa de la final vs. España (Wikipedia).

El destino ha configurado un cierre de Mundial 2026 que parece escrito por un historiador. La Selección Argentina acaba de superar a Inglaterra en una semifinal agónica y se prepara para disputar el título ante España. Más allá de la euforia deportiva, el fixture ha calcado con exactitud asombrosa la secuencia cronológica que llevó al nacimiento de la República Argentina: primero, la expulsión militar del Imperio Británico; luego, la guerra de la emancipación frente a la Corona española.

Para entender la magnitud de este guiño del calendario mundialista, es necesario sumergirse en los convulsionados inicios del siglo XIX, cuando el Río de la Plata se convirtió en el epicentro de un conflicto imperial que cambiaría el mapa de América para siempre.

La Semifinal: la resistencia criolla ante las invasiones inglesas

A principios del siglo XIX, el Imperio Británico buscaba desesperadamente nuevos mercados tras perder sus colonias en América del Norte y sufrir el bloqueo continental impuesto por Napoleón Bonaparte en Europa. El objetivo comercial y estratégico fue el Virreinato del Río de la Plata.

En junio de 1806, una expedición británica al mando de William Carr Beresford desembarcó en las costas de Quilmes y avanzó sobre Buenos Aires. La defensa oficial española fue un fracaso absoluto: el virrey Rafael de Sobremonte huyó hacia Córdoba con el tesoro real, dejando a la ciudad a merced de los invasores, que izaron la bandera británica en el Fuerte. Sin embargo, la ocupación duraría apenas 46 días. Liderados por el francés Santiago de Liniers, los criollos y españoles se organizaron y, en agosto, libraron una feroz batalla urbana conocida como la Reconquista, obligando a Beresford a capitular.

Lejos de rendirse, Inglaterra envió una flota aún mayor en 1807, esta vez bajo el mando del teniente general John Whitelocke, con más de 10.000 soldados veteranos. Buenos Aires ya no era la misma. Tras la primera invasión, el pueblo se había militarizado creando cuerpos urbanos, siendo el Regimiento de Patricios (formado íntegramente por criollos) el más numeroso.

Durante la llamada Defensa de Buenos Aires, los británicos intentaron tomar la ciudad calle por calle, pero fueron recibidos por un pueblo atrincherado. Desde las azoteas llovían piedras, agua hirviendo y fuego nutrido. Whitelocke sufrió bajas catastróficas y firmó una rendición humillante.

El impacto político de esta victoria fue irreversible. Los criollos descubrieron dos verdades fundamentales: tenían el poder militar para defenderse solos ante la mejor infantería del mundo, y la metrópoli española era incapaz de protegerlos.

La Final: el grito de Independencia ante España

Expulsar a los ingleses fue el catalizador psicológico que llevó a la Revolución. Cuando en 1810 llegaron las noticias de que la Junta Central de Sevilla había caído en manos de Napoleón, los criollos —ya empoderados por sus milicias— destituyeron al virrey Cisneros y formaron la Primera Junta el 25 de mayo de 1810.

Sin embargo, gobernar de forma autónoma era solo el primer paso. El Imperio Español no iba a entregar su territorio más próspero en el sur del continente sin luchar. Lo que comenzó como un movimiento político en Buenos Aires se transformó en una cruenta guerra de independencia que se extendió por más de una década.

El proceso tuvo su punto de no retorno el 9 de julio de 1816, cuando el Congreso de Tucumán proclamó formalmente la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata respecto del rey Fernando VII y sus sucesores. Pero el papel firmado necesitaba respaldo en el campo de batalla, ya que los ejércitos realistas españoles amenazaban desde el Alto Perú (Bolivia) y Chile.

Fue entonces cuando el General José de San Martín ejecutó una de las mayores hazañas militares de la historia militar global: la creación del Ejército de los Andes. En 1817, cruzó la cordillera a más de 4.000 metros de altura, derrotó a los españoles en Chile (batallas de Chacabuco y Maipú) y luego organizó la expedición anfibia para liberar el núcleo del poder realista en Perú. La guerra contra la Corona española culminaría finalmente en 1824 con la Batalla de Ayacucho, sellando la libertad de toda Sudamérica.

Ahora, la historia es en el césped

Los libros de historia son claros en la hoja de ruta rioplatense: la libertad nacional comenzó tomando consciencia del propio poder al rechazar las invasiones inglesas, y se consumó derrotando a la hegemonía española en una guerra a nivel continental.

En 2026, el fútbol ofrece una simetría perfecta. Argentina ya ha superado el primer gran escollo despachando a Inglaterra en un duelo cargado de fricción. Ahora, a un paso de la gloria máxima, aguarda España. Al igual que hace dos siglos, el último paso para tocar el cielo con las manos y ser los dueños absolutos de la escena requiere una victoria decisiva sobre la herencia hispánica. La mesa está servida.

Lautaro Segura

Periodista deportivo graduado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Especialista en cobertura de deportes en diversos medios de comunicación de la Argentina. Fundador de Histoporte.

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