Moneyball, la película que todo fanático del deporte debe ver: cómo la Big Data puede transformar a cualquier equipo

Moneyball, la película que todo fanático del deporte debe ver: cómo la Big Data puede transformar a cualquier equipo

¿Puede una hoja de cálculo vencer a una chequera ilimitada? En 2011, el director Bennett Miller llevó a la pantalla grande una historia que, a primera vista, parecía un drama de béisbol más. Sin embargo, «Moneyball» (El Juego de la Fortuna) no es una película sobre home runs o atrapadas espectaculares; es una tesis sobre la eficiencia, la resistencia al cambio y cómo los números —si se saben leer— pueden derribar a los gigantes. Para cualquier amante del deporte, sea fútbol, baloncesto o béisbol, esta obra es la Biblia del análisis moderno.

David contra Goliat: el dilema de los Oakland A’s

La trama nos sitúa en 2002. Los Oakland Athletics, dirigidos por el gerente general Billy Beane (magistralmente interpretado por Brad Pitt), acaban de perder a sus tres mejores estrellas ante equipos ricos como los Yankees. Con un presupuesto minúsculo, Beane se enfrenta a una verdad incómoda: si intenta jugar bajo las reglas tradicionales de los equipos ricos, perderá siempre.

Es aquí donde entra en juego Peter Brand (Jonah Hill), un economista de Yale que introduce a Beane en el mundo de la Sabermetría. La premisa es revolucionaria para la época: el béisbol tradicional estaba lleno de prejuicios. Los ojeadores (scouts) valoraban a los jugadores por «tener cara de beisbolista», por su novia o por la elegancia de su swing. Moneyball propuso ignorar la estética y centrarse en el dato frío. No importaba si el jugador lanzaba raro o estaba pasado de peso; lo único que importaba era ¿cuánto se embasa este jugador? (On-Base Percentage).

De la intuición a la ciencia de datos

La película ilustra brillantemente la fricción entre la vieja escuela («el deporte es sentimiento e instinto») y la nueva escuela («el deporte es gestión de activos»). Beane y Brand comienzan a fichar «juguetes rotos»: veteranos lesionados o lanzadores con mecánicas extrañas que, según las estadísticas avanzadas, estaban infravalorados por el mercado.

El mensaje central trasciende el diamante: la ineficiencia del mercado. Encontraron valor donde nadie más miraba. Esta filosofía es el antepasado directo de lo que hoy vemos en el fútbol mundial con métricas como los Goles Esperados (xG), o en modelos de gestión como el del Brentford FC en la Premier League o el Toulouse en Francia, equipos que compiten muy por encima de sus posibilidades económicas gracias al Big Data.

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