¿Por qué el GP de Mónaco es la carrera más importante del automovilismo?
No hay dudas de que el Gran Premio más prestigioso de la Fórmula 1 es el Gran Premio de Mónaco, que se corre en las calles de los distritos monegascos de Montecarlo y La Condamine. Pero, para muchos expertos del automovilismo, esta carrera también es la más importante de toda la historia del deporte automotriz.
Esta afirmación no es descabellada, ya que el GP de Mónaco nació en 1929 y desde 1950 a la fecha solo no se corrió una vez, en 2020, por la pandemia del Covid-19. Su camino estrecho y curvas peligrosas lo han convertido en un gran desafío para los pilotos, los cuales deben llevar las maniobras al límite para poder sobrepasar a los autos rivales.
En el mundo del automovilismo, esta carrera está incluida en la llamada Triple Corona junto a las 24 Horas de Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis como una de las tres mejores competencias sobre ruedas de toda la historia. Solo el británico Graham Hill ha logrado obtener al menos una victoria en cada una de ellas.
Pero, ¿por qué se puede considerar al GP de Mónaco por encima de las otras dos? Sin dudas que ser parte de la Fórmula 1 es un diferencial, ya que se trata de la categoría más importante del mundo del automovilismo, ya que tiene una mayor cantidad de espectadores y mueve una cantidad superior de dinero en auspicios y derechos de televisación.

GP de Mónaco de la F1: un trazado único en las calles del Principado
El Gran Premio de Mónaco, disputado en las calles del Principado, no es solo una carrera: es una joya del calendario de Fórmula 1, sinónimo de glamour, historia y, sobre todo, desafío. A diferencia de los modernos circuitos diseñados con amplias escapatorias y zonas de seguridad, el trazado monegasco serpentea entre muros inamovibles, túneles, curvas ciegas y cambios de elevación. Apenas supera los 3.3 kilómetros de longitud, lo que lo convierte en uno de los más cortos del campeonato, pero también en uno de los más exigentes a nivel técnico y mental.
Desde la largada, los pilotos encaran una frenada delicada en Sainte Dévote, una curva a derechas que muchas veces es escenario de incidentes en la primera vuelta. Luego ascienden por Beau Rivage hacia Massenet y Casino, una sección de curvas rápidas con poco margen para el error. Allí, la precisión milimétrica marca la diferencia. El descenso hacia Mirabeau y el famoso horquilla del Grand Hotel —la curva más lenta del campeonato— obliga a un dominio total del monoplaza en condiciones de baja velocidad y máxima carga de volante.
Uno de los tramos más emblemáticos y peligrosos es la curva del túnel, donde los pilotos pasan de la penumbra a la luz en plena aceleración, justo antes de frenar bruscamente para encarar la chicana del puerto. Este punto ha sido testigo de múltiples accidentes debido al cambio de luminosidad y a lo reducido del espacio. A continuación, la secuencia de Tabac y las curvas de la Piscina exigen reflejos de felino y valentía, especialmente en clasificación, donde cada centésima cuenta y se roza literalmente el muro.

Lo que hace único a Mónaco es que la mínima desconcentración cuesta caro. Aquí no hay escapatorias: un error de cálculo significa terminar contra las barreras. Además, los sobrepasos son casi imposibles, por lo que la clasificación del sábado cobra una importancia vital. La gestión del tráfico, la precisión quirúrgica al rozar los muros y la concentración absoluta durante 78 vueltas lo convierten en una verdadera prueba de elite. Es por eso que solo los grandes campeones suelen brillar en estas calles.
A diferencia de circuitos como Spa o Silverstone, donde la velocidad pura y la aerodinámica marcan el ritmo, Mónaco se gana con técnica, paciencia y temple. Es una carrera en la que el piloto, más que el coche, hace la diferencia. Allí, cada vuelta rápida es una obra de arte, y cada victoria, una consagración. No es casualidad que los nombres más legendarios del automovilismo estén grabados en el palmarés del Principado. Porque ganar en Mónaco no es solo sumar puntos: es escribir historia.
GP de Mónaco de la F1: todos los pilotos ganadores
6 victorias
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Ayrton Senna (Brasil) — 1987, 1989, 1990, 1991, 1992, 1993

🏆 5 victorias
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Graham Hill (Reino Unido) — 1963, 1964, 1965, 1968, 1969
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Michael Schumacher (Alemania) — 1994, 1995, 1997, 1999, 2001
🏆 4 victorias
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Alain Prost (Francia) — 1984, 1985, 1986, 1988
🏆 3 victorias
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Stirling Moss (Reino Unido) — 1956, 1960, 1961
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Jackie Stewart (Reino Unido) — 1966, 1971, 1973
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Nico Rosberg (Alemania) — 2013, 2014, 2015
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Lewis Hamilton (Reino Unido) — 2008, 2016, 2019
🏆 2 victorias
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Juan Manuel Fangio (Argentina) — 1950, 1957
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Maurice Trintignant (Francia) — 1955, 1958
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Niki Lauda (Austria) — 1975, 1976
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Jody Scheckter (Sudáfrica) — 1977, 1979
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David Coulthard (Reino Unido) — 2000, 2002
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Fernando Alonso (España) — 2006, 2007
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Mark Webber (Australia) — 2010, 2012
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Sebastian Vettel (Alemania) — 2011, 2017
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Max Verstappen (Países Bajos) — 2021, 2023
🏁 1 victoria
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Jack Brabham (Australia) — 1959
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Bruce McLaren (Nueva Zelanda) — 1962
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Denny Hulme (Nueva Zelanda) — 1967
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Jochen Rindt (Austria) — 1970
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Jean-Pierre Beltoise (Francia) — 1972
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Ronnie Peterson (Suecia) — 1974
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Patrick Depailler (Francia) — 1978
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Carlos Reutemann (Argentina) — 1980
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Gilles Villeneuve (Canadá) — 1981
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Riccardo Patrese (Italia) — 1982
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Keke Rosberg (Finlandia) — 1983
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Olivier Panis (Francia) — 1996
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Mika Häkkinen (Finlandia) — 1998
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Juan Pablo Montoya (Colombia) — 2003
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Jarno Trulli (Italia) — 2004
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Kimi Räikkönen (Finlandia) — 2005
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Jenson Button (Reino Unido) — 2009
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Daniel Ricciardo (Australia) — 2018
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Sergio Pérez (México) — 2022
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Charles Leclerc (Mónaco) — 2024