En la historia de la arquitectura deportiva, existen recintos majestuosos, estadios con mística y escenarios que definen épocas. Sin embargo, lo que está ocurriendo en Inglewood, California, marca un hito sin precedentes. El SoFi Stadium, la joya de 5.000 millones de dólares inaugurada en 2020, está redefiniendo el concepto de versatilidad estructural.
Concebido originalmente como un fastuoso palacio para el fútbol americano, este coloso techado ha logrado un triplete que parecía imposible: albergar la Copa del Mundo de la FIFA, el Super Bowl y los Juegos Olímpicos, todo en un asombroso lapso de tres años consecutivos.
¿Cómo logra una estructura de casi 290.000 metros cuadrados mutar de forma tan radical para satisfacer las estrictas demandas de las tres organizaciones deportivas más exigentes del planeta? En Histoporte, analizamos la metamorfosis del recinto más ambicioso del mundo.
2026: De la alfombra artificial al césped mundialista
El primer gran desafío del trienio de oro del SoFi Stadium ocurrió durante la reciente Copa del Mundo. El recinto fue diseñado para la NFL con una superficie de césped artificial y líneas de visión pensadas exclusivamente para el fútbol americano. Sin embargo, para recibir ocho encuentros mundialistas (incluyendo el debut de Estados Unidos y un duelo de cuartos de final), la transformación tuvo que ser milimétrica.
Para cumplir con las normas de la FIFA, los ingenieros tuvieron que alterar las mismísimas entrañas de la cancha:
-
Elevación del terreno: Se levantó la superficie de juego aproximadamente 76 centímetros mediante una subestructura especial que permitió, además, generar flujo de aire por debajo de la cancha.
-
Césped híbrido: Se instaló pasto natural cultivado específicamente en el estado de Washington, el cual fue transportado en camiones refrigerados para mantener sus propiedades intactas bajo el techo translúcido del estadio.
-
Reconfiguración de butacas: Se retiraron cerca de 400 asientos de las tribunas desmontables para alcanzar las dimensiones reglamentarias del campo de fútbol, manteniendo una capacidad de 74.000 almas.
2027: El regreso a sus raíces con el Super Bowl LXI
Apenas los arcos de fútbol sean desmantelados, el estadio volverá a su configuración natural para la que el magnate inmobiliario Stan Kroenke (dueño del estadio y de Los Angeles Rams) lo concibió. En 2027, el recinto albergará el Super Bowl LXI.
No será su primera vez en el gran baile de la NFL, ya que en 2022 el SoFi fue sede del Super Bowl LVI (donde curiosamente los Rams se consagraron campeones en casa). Con su monumental pantalla de 360 grados colgada desde el techo (la famosa Infinity Screen), el coliseo californiano demostrará una vez más por qué es considerado la cúspide del entretenimiento deportivo estadounidense.
2028: La audacia olímpica y una piscina gigante
Si adaptar el estadio para el fútbol tradicional fue un reto logístico, lo que el SoFi Stadium tiene planeado para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 roza la ciencia ficción. Además de albergar las ceremonias de apertura y clausura, el estadio sufrirá su transformación más radical: se convertirá en un natatorio olímpico.
La idea de montar una piscina de 50 metros en medio de un estadio de la NFL surgió alrededor de 2020. Aunque al principio sonaba descabellado, el éxito rotundo de las pruebas preolímpicas de natación de Estados Unidos —realizadas en el estadio Lucas Oil de Indianápolis antes de París 2024— demostró que instalar piscinas temporales en estadios de fútbol americano no solo es viable, sino que genera un espectáculo visual y una capacidad de espectadores nunca antes vista en este deporte acuático.
Como bien resumió Kevin Demoff, presidente de operaciones del grupo propietario, cuando soñaron el proyecto allá por 2015, sabían que querían los mejores eventos del mundo. Pero que el Mundial, el Super Bowl y los Juegos Olímpicos coincidieran en el mismo césped en tres años consecutivos es algo que la historia del deporte jamás había presenciado.
